“INTER ARMA SILENT LEGES”
Captura de Maduro Naturaleza y Efectos Inmediatos
Por: Juan Carlos Liendo O’Connor Ex Director Nacional de Inteligencia (DINI)
Lima, 05 de Enero 2024

La captura de Maduro por EEUU no es un acto aislado ni simple, ni un tema de “soberanía versus tiranía”; constituye un hecho estructural y concreto de un proceso político de alcance global: una Gran Potencia ejecuta una operación militar en territorio de un Estado periférico para detener a su jefe de gobierno y trasladarlo a su país bajo cargos de narcotráfico en el contexto del final de un Orden Internacional.
Desde el realismo clásico, el evento no es moral, sino político: Si la regla central del sistema es la supervivencia, entonces los principios —derecho, inmunidades, fronteras— se diluyen cuando chocan con intereses vitales; estamos entoces en un escenario de Guerra.
Lo sucedido en Caracas encaja claramente con la doctrina del empleo del poder nacional: información, diplomacia, economía y, al final, el empleo de la fuerza militar. Generación de una potente narrativa, bloqueos y sanciones económicas, meses de negociación, actos de influencia política, propuestas de acuerdos, etc; y por último, detallado planeamiento del Pentágono y la CIA, despliegue armado, operaciones militares de disuasión, de configuración y finalmente: empleo de fuerzas especiales con despliegue aéreo masivo. Efectos inmediatos: a nivel global se acelera la erosión de las normas y crece la lógica de la guerra híbrida; EEUU gana coerción y disuasión, pero asume costos legales, diplomáticos, riesgos de escalada y polarización interna; y en Latinoamérica: polarización, presión migratoria, crimen transnacional y mayor militarización de la política.
Sobre Venezuela, no se trata ni de libertad, ni de democracia, sino de su reconfiguración política; en términos realistas, el Estado no desaparece: muta, resiste, negocia o se fragmenta.
En la lógica de guerra híbrida global lo que sucede en Ucrania, Gaza o el Indo-Pacífico (incluye la India y Taiwan) comparten un patrón: enfrentamientos por control geográfico, acceso a recursos, rutas comerciales y legitimidad mediante construcción de alianzas; mientras Venezuela, aliada de poitencias extra continentales, presenta una geografía y economía política como campo de batalla proxy: energía, corredores ilícitos de narcotráfico y oro, rutas de contrabando y migración ilegal, y redes criminales transnacionales con capacidad de desestabilización política continental que, como patrón, en su conjunto amenazan a los EEUU a nivel “supervivencia”.
Sobre Venezuela, no se trata ni de libertad, ni de democracia, sino de su reconfiguración política; en términos realistas, el Estado no desaparece: muta, resiste, negocia o se fragmenta. Para Latinoamérica y para el Perú la realidad es una: no es un tema de un mundo sin normas o leyes (al extremo), es un mundo donde la norma o la ley cede ante la coerción cuando el costo de obedecerla se vuelve inaceptable para el actor dominante mientras los medianos y pequeños pagan la factura más costosa.
“Cuando las armas hablan, las leyes callan” (“Inter arma silent leges”), exclamaba Marco Tulio Cicerón en el Senado Romano cerca del año 40 a. C
